La ciudad de Marrakech es una de esas ciudades que se caracterizan por algo bien definido, en este caso serian los cuatro colores mas notables de su paisaje, esos que se notan de inmediato cuando se llega que serian el ocre de la tierra, el azul del cielo, el verde de las plantas y el blanco del Atlas.
Las montañas del Alto Atlas le dan a Marrakech un aspecto fértil y especial, porque además contiene mucho agua para alimentar los bosques de los que se saca y ha sacado el pasado, la madera con la que se construyo la ciudad, convirtiéndose en un oasis de oro y nieve.
Seguramente mas de alguno relaciona esta ciudad con las míticas mil y una noches, un cuento místico y deslumbrante que encuentra en estas tierras algo de realidad.
Fernando Pezoa escribió en su bitácora de viajes que Marrakech era una ciudad que “De primeras te extraña y después te entraña” párrafo que describe perfecto la sensación de irse involucrando con el paisaje y las costumbres desde lo más lejano hasta casi hacerse parte del lugar. Los orígenes de la ciudad se remontan hacia finales del siglo X, cuando se ubicaba en medio de La Medina, pasando a convertirse, con el tiempo, en un asentamiento repleto de lujos, majestuosidad y brillos que le han conferido el titulo de “Perla del Sur”.
Foto: sirenaglauka