Marrakech (II)
Algunos visitantes de Marrakech desean quedarse para siempre, cautivados por las sombreadas calles y los tés de hierbas servidos en medio de la música y cosmopolita ambiente que se gesta en frente de la Plaza Jemaa, lugar donde es frecuente ver artistas y intelectuales.
La ciudad tiene algo similar a Nueva York o Paris, no por los rascacielos ni enormes autopistas, sino por lo cambiante que es durante el día y durante cada día que pasa.
Marrakech se levantó por el activo comercio trans-sahariano, que todavía funciona como puntal de la economía local en medio de las montañas del Alto Atlas y las ciudades de Casablanca y Rabat, dos ciudades que concentran la mayor parte de los negocios.
La ciudad en sí es bastante suntuosa, por lo mismo fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los hoteles, casas de huéspedes y departamentos privados son de una arquitectura distinta a lo común, con entornos caracterizados por un estilo que está lleno de fantasía y historia. Algunos de los sitios predilectos por los visitantes para salir de excursión en Marrakech son los Palmerales, los misteriosos senderos del Alto Atlas, la estación de esquí de Ouikameden, algunas ciudades y pueblos pequeños y el Valle de Ourika.
Foto: vandoranett

